miércoles, 30 de abril de 2008

2º Articulo “El árbol del bien y del mal”


JOSÉ M. ESTEVE




TESIS:


1. El castigo físico como solución y corrección de errores, y como sentimiento de autoridad y poder del maestro.


2. La memorización como sistema de enseñanza. El niño sin pensamiento propio.


3. La humillación y ridiculización. La puesta en evidencia del niño bueno y el niño malo. El niño que hace las cosas mal es ridiculizado delante de los compañeros.



DESARROLLO DE LA TESIS 1:


El castigo físico como solución y corrección de errores, y como sentimiento de autoridad y poder del maestro.


En este libro el castigo físico desenvuelve un papel importante en la educación del niño. Situamos el libro en la época franquista hecho que garantiza que la agresión y el sentimiento de poder del profesor, están realmente presentes. El niño es víctima de multitudinarias agresiones por parte de un ser sumamente superior, el profesor.


El niño recibe este tipo de agresiones por parte del maestro cada vez que éste lo cree oportuno, ya sea por un error cometido por el alumno o por una descarga de ira del profesor.


El castigo, siempre parece ser justificado, el razonamiento, que el maestro da ha entender mediante sus palabras, es la corrección de algo que, a su parecer, está mal, por parte del alumno, así como interrumpir una clase de estudio con un pequeño ruido de silla, o por un mínimo ruido de chasqueo de lápiz.


Al paso de los capítulos, se describen distintos “educadores” y cada uno de ellos tiene su forma peculiar de enfadarse y hasta algunos la característica de no agredir nunca al alumnado, hecho que, evidentemente, les sorprende.


El alumnado observa al profesor recién llegado, investiga su actitud ante un error, averigua que considera como error, al igual que identifica los gestos que no agradan a éste, para poder sobrevivir al curso que se les avecina.


Así nos muestran las agresiones:


“...-¡Pues, por no hacer nada!- Le cruzó la cara con dos bofetones, el primero del derecho y el segundo con el dorso de la mano, ambos con un ingrediente nuevo: aquel hombre pegaba con fuerza, con rabia, buscando el dolor físico, más que el ingrediente moral del castigo...”1


La agresión del profesor era permitida por los alumnos, que no podían hacer nada al respeto, y al parecer por los padres, que en ningún momento de la lectura se nombran en contra del castigo.


El alumnado crece con miedo al profesor, miedo a que le pegue, pudor a mover un solo centímetro de su cuerpo en clase, crece con miedo a que su actitud no agrade al maestro.


El profesor utiliza la agresión para sentirse superior a los alumnos, para humillarlos y para poseer poder hacia ellos.



1. El árbol del bien y del mal. Capítulo IV: Los frutos amargos. Pag. 48




DEARROLLO DE LA TESIS 2:


La memorización como sistema de enseñanza. El niño sin pensamiento propio.


La escuela que se describe en el libro, se basa en la enseñanza a través de la memorización exacta de textos. El niño ha de aprender de carrendilla lo que el profesor indica, con puntos y comas, sin dejar una palabra insignificante sin memorizar.


Los alumnos se pasan, prácticamente todas las horas de clase, en silencio, enfrente a un libro, abierto por una lección que evidentemente han de saber para el temido cuestionario de la lección.
El profesor, dedica las horas lectivas a sus quehaceres o a una estricta vigilancia de los alumnos, a los cuales no les es permitido ni tan sólo un simple movimiento en falso. El maestro no da ni una mísera explicación de la lección.


“...Don Juan jamás explicó una lección: al llegar a clase cada uno de nosotros abría el libro y estudiaba el capítulo designado para ese día...Al acabar la hora, lo único que le oíamos decir en voz alta era: ¡Para mañana la lección siguiente!... Prácticamente todos los días había que recitar la lección... ”2


De esta forma se expresa el autor, para mostrarnos la importancia de la memorización y la tarea desinteresada del profesor en el aula. Es decir, la poca creencia de la educación de entonces, en la enseñanza basada en el propio pensamiento del niño, para esta escuela, el niño no tiene pensamiento propio, simplemente se ha de dedicar a memorizar los conceptos.


Es cierto, que en algunas ocasiones se describen profesores que realizan la tarea de educadores entendida como la tarea de explicar la lección, pero también es cierto que la reacción de los alumnos ante este sistema es diferente, se extrañan al comprobar que no han de memorizar la lección y toman una actitud de escapatoria en esa asignatura.


“...De Geografía lo sabía casi todo, y además se esforzaba en enseñárnoslo. Pero en un colegio donde imperaba la ley del garrotazo y tentetieso, la bondad de Don Anselmo y su imperturbable decisión de no castigarnos le convertían en la válvula de escape de la tensión a la que estábamos sometidos... Nos miramos todos extrañados, sin acabar de asimilar el sentido de aquella revelación innovadora: ¡Iba a dedicar las clases a explicar!...”3


El niño va creando su pensamiento propio cuando se da cuenta que la escuela lo está dominando. Es a partir de entonces cuando empieza a pensar por si sólo.



2. El árbol del bien y del mal. Capítulo VII: Los primeros brotes. Pag. 117
3. El árbol del bien y del mal. Capítulo VIII: Los frutos de la venganza. Pag. 153



DESARROLLO DE LA TESIS 3:


La humillación y ridiculización. La puesta en evidencia del niño bueno y el niño malo. El niño que hace las cosas mal es ridiculizado delante de los compañeros.


Una de los comportamientos básicos del profesor era la humillación y ridiculización del niño ante un error. Ya en los primeros capítulos el autor nos lo muestra con estas palabras:


“...El cartel tenía arriba una cuerda, listo para ser colgado. A la derecha exhibía mi plana de caligrafía, emborronada y agujereada, bellamente enmarcada por cuatro trazos de tinta china. A la izquierda, con buena caligrafía, un enorme letrero en mayúsculas con la leyenda: SOY UN GUARRO. Me lo colgó del cuello y me sacó al patio, llevándome de la mano casi a rastras...”4


La idea es que el niño que comete un error y es humillado ante sus compañeros velará para que no vuelva ocurrir. La justificación, en este caso se basa en castigar a los que cometen errores para así rectificarlos en una nueva ocasión.


De esta forma el profesor consigue una mayor autoridad, ya que el niño teme ser ridiculizado y ante ese temor a cometer errores hay un temor al profesor, que tratará con mayor respeto.
En muchas ocasiones, el profesor humilla al alumno porque se siente amenazado, ya sea por la contestación y menosprecio del alumno, como por orgullo del ser superior.


“-¿No tiene el señoriíto, ninguna disculpa que ofrecernos?¡Son las nueve y cinco! ¡Y además, su aspecto es deplorable!... -No vengo de descargar un barco; pero tampoco soy un señoriíto: me he levantado a las cuatro de la mañana... El fraile no esperaba que un alumno se atreviera a contestarle, y enderezó el cuerpo, dejando rígida la cabeza, hasta que una sonrisa maliciosa añadió un nuevo matiz a su mueca de desprecio. –¿Está llamando señoriítos a sus compañeros?...”5


Aquí, el autor identifica la humillación con la contestación del niño saliendo a su defensa. La reacción del profesor es la de protección de su ego y de su autoridad, haciendo que el niño se sienta mal por lo hecho, tanto por la causa de la ridiculización ante los compañeros, como por la contestación dada.


El profesor dejará en evidencia cada vez que vea que el alumno incumple las normas de la escuela o clase, sin esperar, evidentemente que el alumno le responda.



4.El árbol del bien y del mal. Capítulo II: Las raices ocultas. Pag. 25
5.El árbol del bien y del mal. Capítulo XI: Las ramas tiernas. Pag. 236



ANALISIS:


Introduciendo la temática de este articulo, debo decir que muchos recuerdos vinieron a mi mente, de cuando aun estaba en básica y donde las situaciones señaladas en cada tesis, no dotaban de ausencia.


Este articulo basado en el libro “El árbol del bien y del mal”, por mucho que se ambienta en una época pasada, no se aleja de la realidad en que vivimos, es decir, quizás no con la misma intensidad, pero si con la presencia de aquellos errores que lamentablemente son cometidos día a día en colegios, y porque no en universidades también.


Correspondiendo con lo anterior el autor señala muy bien tres tesis. En la primera de estas interpreta como el profeso o educador se hace valer de su autoridad y poder ejerciendo maltrato físico a modo de corregir “errores” bajo su visión y/o punto de vista, y de este modo también intenta ganar, equivocadamente, mayor respeto, consiguiendo únicamente que el alumnado tema de él.


Ejemplificando aquello el autor cita:


“...-¡Pues, por no hacer nada!- Le cruzó la cara con dos bofetones, el primero del derecho y el segundo con el dorso de la mano, ambos con un ingrediente nuevo: aquel hombre pegaba con fuerza, con rabia, buscando el dolor físico, más que el ingrediente moral del castigo...”


Nítidamente podemos ver que la intención del maestro jamás fue revocar malos actos, sino al contrario, solo satisfacer su ira golpeando al educando.


Recuerdo que al comienzo de clases, en “Taller de desarrollo personal”, nuestro profesor describió que antiguamente el educador utilizaba un instrumento de trabajo llamado puntero con el cual pegaba muy fuerte en las manos de los alumnos cuando no le parecía bien algún hecho en.


Sin duda eso hoy ya no es, pero aún seguimos teniendo antecedentes de esta índole. Un día, no muy apartado del actual, me motivó ver un especial que dieron en un canal de televisión, donde mostraban imágenes de una profesora intentando, si mal no recuerdo, hacer leer a un menor, pero fue tanta su impotencia al ver que el modo que ella operaba no era efectivo, que no halló otra infame razón que comenzar a pegarle.


Innegablemente esto nos muestra indicios de gente que mucho le falta por conocer y que terriblemente esta quitando espacios a personas que sí tienen las mejores intensiones de hacer bien su trabajo como educadores.


Siguiendo con el análisis, la segunda tesis describe lo que mucho se ha hablado en clases, que es la “HEGEMONÍA”, donde el profesor es quien tiene la razón, entonces hay que hacer caso al pie de la letra de lo que el señala, y más que eso, invita al niño a nada más que memorizar conceptos, capítulos, siendo este para él, su sistema de enseñanza, que erróneamente limita al alumnado a desarrollar sus mentes, a que tengan sus propios pensamientos.


De acuerdo con esto, días atrás conversaba con mi pololo sobre el tema y él me expresaba que esto se ve mucho en la enseñanza básica y claro que sí, porque concordando con aquello no me es difícil conmemorar cuando estaba yo en 3º básico. Nuestra profesora antes de terminar la primera hora de clases, nos dio instrucciones que teníamos hasta la mitad de la segunda hora de Historia y Geografía para memorizar el artículo que nos había dictado, ya que a continuación nombraría por azar algunos alumnos que responderían preguntas hechas por ella.


Esta situación muy bien se plantea en este artículo:


“Los alumnos se pasan, prácticamente todas las horas de clase, en silencio, enfrente a un libro, abierto por una lección que evidentemente han de saber para el temido cuestionario de la lección”.


Estoy convencida que para tener “mentes brillantes”, debemos dejar que nuestros niños (as) dejen fluir su pensamiento y así vayan creando su propia realidad.


Terminando con las tesis señaladas por el señor Esteve, en esta última redacta algo que, tengo la seguridad, a ninguna institución se le escapa, que es la humillación y ridiculización hacia el alumno, y también hay casos donde el profesor es victima de dichos actos.


Siguiendo con mi propia referencia, hace muy poco, en experiencia universitaria, en otra institución, desafortunadamente tuve una profesora, que de no haber sido por su carácter burlesco, para mi hubiese sido “Perfect Miss”, pero bueno. Resulta que punto uno, si uno llegaba tan solo unos pocos minutos atrasado (a) a su clase, cuando ella estaba cerrando la puerta, era capaz de hacerlo en nuestra nariz en vez de dejarnos pasar. Algo muy lamentable porque no es que una quisiera estar dentro por no pasar frió, sino porque sus clases eran para no perdérselas.
Punto dos y último, tenía poca paciencia a mi parecer, por tanto cuando alguien pronunciaba alguna aberración, no dudaba en dejar que otros se rieran, enfatizando así el error, aunque debo ser sincera y decir que no siempre fue igual.


Muchas versiones de este tipo deben de ocurrir diariamente, sin embargo es triste cuando el profesor humilla con tal de creer ser un ser superior…


Este libro debe ser una maravilla, tan solo su pequeño resumen me ha motivado en un corto tiempo a escribir sobre él y es por su valioso contenido temático que permite al instante recordar situaciones personales, puesto que cada uno de sus puntos evidentemente es algo que todos vivimos y que espero gracias a nuestro perfeccionamiento a lo largo del tiempo dejen de suceder.

AUTOEVALUACIÓN:

a) Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios)

5

b) Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado)

5

c) La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis.

5

d) Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía)

5

e) Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo)

4

f) Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a.

5

g) Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto.

5

h) Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc.

3

i) Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivenciado para explicar con un sentido contextual el texto presentado.

5

j) En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión.

2

Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 44 puntos.

La nota de mi autoevaluación es: 6.16

lunes, 7 de abril de 2008

Análisis película: “Hombre del bicentenario

El Hombre del Bicentenario



1- Tema central:

Esta película nos señala la importancia de una de las facultad humana que es sentir y cuan necesarios son poseerlos, puesto que nos brindan todo tipo de emociones, ya sean alguna de estas el amor, la alegría, el disgusto, la tristeza, etc.

Sin embargo, también se destacan, notablemente, valores importantes como la humildad y la valentía, que indudablemente cada uno de nosotros debiéramos de aplicar en nuestro actuar.

Indudablemente su temática nos propone reflexionar en nuestra personalidad, que tan olvidado dejamos nuestros valores y que poca importancia le damos a nuestros sentimientos.

2- Citas textuales:

* “Uno se alegra de resultar útil” (robot)

* “No haces lo incorrecto, tu me dijiste que tenia que cometer errores para aprender de ellos…Tu ahora al casarte estas haciendo lo correcto y no lo incorrecto…” (robot)

* “Yo creo que la personalidad es mucho más importante que la inteligencia, ¿tu no?

3- Situaciones destacadas:

* El robot acompañaba a las niñas en la playa, cuando la menor de ellas le mostró su figura favorita, que era un caballo, pero el robot al tomarla se le callo de las manos y calló al suelo rompiéndose.

Es ahí cuando surge su primer sentimiento, el de tristeza por ver que la niña se ha enojado con él.

* Después de un largo tiempo el robot es tratado como ser humano, como persona, como toda la gente, porque se dan cuenta de que es tan sensible como cualquiera, tanto así que su dueño lo ayuda a emprender un negocio.

Es tanta la permeabilidad y el compromiso que se genera con el tiempo que pasa de ser tratado como objeto a un ser complejo, a invitarlo a compartir con el resto de la gente de manera natural, como debió ser.

* Fue declarado ante el mundo como ser humano.

La muestra de su perseverancia y su lucha constante por querer ser mortal, dieron frutos satisfactorios

4- Ser humano que se proyecta:

El personaje demuestra a un ser humano dotado de inteligencia con curiosidad por saber y sentir que ayudado de otros logra poder obtener emociones, volviendose asi un ser perseverante, con notable sensibilidad, que por amor es capaz de todo y que tiene enormes ganas de vivir y ser querido, valora su libertad y su entorno.

5- Mensaje:

Hay que ser humilde como nos demostró Andrew, tomar más importancia a nuestros sentimientos, consideración a nuestros valores y por sobre todas las cosas querer el entorno y aprovecharlo.

Ser capaz de luchar por lo que se quiere, olvidando así el desprecio y la envidia.

sábado, 29 de marzo de 2008

1º Artículo: El Educador En El Siglo XXI

Mauricio Suazo Alvarez



INTRODUCCIÓN:

Nuestros tiempos enfrentan más de una teoría que explica las variables que inciden en el proceso Enseñanza – Aprendizaje. Estas teorías las podemos dividir en dos grupos.

Las primeras estiman que todos los elementos intervienen en este proceso de enseñar y aprender, estableciendo una estrecha relación de tal manera que la alteración de uno o algunos de ellos promueve resultados efímeros o superficiales.

Las segundas teorías afirman que si se modifican algunas conductas docentes y se perciben efectos positivos como consecuencia de este cambio, podría producirse una cadena de transformaciones con repercusiones altamente significativas.

Las investigaciones han establecido que la incidencia de características personales y de antecedentes familiares y formación (edad, sexo, origen socioeconómico, preparación recibida, etc.) no tiene relación significativa frente al grado de aprendizaje de los alumnos.

Podemos afirmar – en este primer análisis – que resultan mas evidentes las relaciones de aprendizaje de los alumnos en lo referente al comportamiento del docente; organización de las clases, flexibilidad, claridad y entusiasmo.

A este nivel conviene añadir la importancia del compromiso y el estimulo que siente el alumno con su aprendizaje, rendimiento y su propio concepto de persona. En el sistema social debemos considerar como valiosas – para el logro del hecho educativo – las relaciones entre los profesores, directivos docentes, profesor – alumno, escuela – comunidad. Lo distante, fluido, estrecho o activo de estas relaciones inciden notablemente en el proceso enseñanza – aprendizaje.

El estamento común de los distintos niveles: salas de clases, establecimiento educacional y comunidad, es el profesor. El docente actúa, entonces, como educador, orientador, evaluador, promotor de objetivos, ideas y planes de aprendizaje.



NUESTRA REALIDAD:

La sociedad chilena se enfrenta con datos específicos entregados por el SIMCE y PAA. Es un problema social que se relaciona con la calidad y equidad de la ecuación. Sobre la base de estos resultados se llego la conclusión – discutible por cierto – del pésimo nivel de la educación básica y media. Sin embargo, el antecedente de la aplicación del SIMCE en los colegios es parcial puesto que no se considera al momento del análisis. Decimos parcial, por cuanto los alumnos reciben instrucciones de retirarse a sus domicilios una vez aplicado el test. Los resultados son obvios: los niños se apresuran en el desarrollo, no se comprometen en los resultados, puesto que “no lleva nota al libro“, y entregan su prueba con respuestas omitidas o incorrectas.
Habiéndonos referido brevemente a este punto, podemos establecer dos niveles de acción macro – educativos.

La primera tarea esta centrada en mejorar la educación produciendo una motivación en la unidad educativa por superar las deficiencias en rendimientos de las asignaturas, enriquecer el desarrollo sensorial de los alumnos, mejorar el clima organizacional de la escuela, acrecentar las relaciones de padres y apoderados con el establecimiento, entre otras prioridades que cada colegio debe dimensionar según sus propias realidades. Ello depende de sus proyectos educativos educacional.

Surge, luego, otra tarea, ya más personal y de opción docente, puesto que al observar el ejercicio pedagógico se puede establecer una relación entre la manera cómo enseñar a los alumnos y el modo cómo ellos mismos han sido formados.

El ejercicio docente presenta, por regla general, las siguientes características:

1. Aprendizaje mecánico y poco reflexivo.

2. Objetivos generales, específicos y de tránsito ajenos a los intereses de los alumnos.

3. Apego a la dimensión cognitiva, dejando de lado, generalmente, la crítica y el análisis.

4. Dimensión unilateral de conocimientos: no se observa un enfoque holístico.

5. Contenidos alejados a la realidad del alumno; ambiente social, geográfico y cultural no siempre son tomados en cuenta para la realización de clases y el diseño de los programas.

6. Métodos didácticos centrados en el profesor: exposición oral, dictado, completación de oraciones. El “diálogo” profesor – alumno procede como un juego de adivinanzas, orientadas a reforzar la capacidad de retención más que de reflexión.

7. Relación vertical profesor – alumnos. No se favorece la reflexión, la crítica de temas propios del interés del alumno. El profesor decide, pregunta, corrige, evalúa, el alumno acata, responde, es corregido, pero no queda claro su aporte, su idea o percepción de la realidad.

Las mencionadas conductas no son solo de nuestros tiempos, sino una consecuencia histórica que a partir de la década de los 60 han acompañado un proceso macro – social de reubicación de la posición del profesorado en el ámbito cultural. Hubo una pérdida de prestigio social de la actividad docente. El quiebre de modelos educativos agotamiento de estilos, ausencia de paradigmas alternativos en educación que involucra a profesores, alumnos y la sociedad que lo rodea.

NUESTRO DESAFÍO.

En este tiempo de modernidad, en que la historia se escribe tan a prisa, el problema es saber el tipo de escuela, alumno, sociedad e individuo con el cual el profesor deberá enfrentarse.
Hemos dejado mencionado en la introducción que al proceso que sirve la educación chilena se debe – en un principio – a que los planes y programas no satisfacen a los requerimientos de nuestra sociedad. Es obvio que los soportes educacionales, técnicos y científicos serán el punto de desarrollo del siglo que se avecina, con un país vinculado a la C.E.E. Las mallas curriculares – hasta ahora estáticas – deben dejar el paso a un currículum flexible y balanceado tanto vertical como horizontalmente.

Numerosos estudios apuntan hacia el profesor como principal agente de cambio. Entonces se habla de “competencias docentes” o “nuevas competencias docentes”, estas cubren las capacidades de los profesores para; comunicación, creación y uso de recursos didácticos, relaciones humanas, evaluar y juzgar el comportamiento humano, planificar y conducir una clase, entre otras. El problema mas serio no es el desafío que nos impone el tiempo, sino que la capacidad de adaptación de nuestras universidades a estas exigencias y los recursos humanos técnicos y económicos que ella posee y el provecho que de estos se logra.

Por esta razón, el desafío que debemos enfrentar como educadores del siglo XXI, dueños de un claro conocimiento del ser humano, es a nivel de competencias personales y profesionales, puesto que resulta más certero superar estas áreas, que esperar mejoras sustanciales en otros recursos.
Lo primero que debemos dejar establecido es el carácter voluntario y vocacional docente. Quien sea profesor llega a ser dueño de una capacidad intelectual y ciertas potencialidades logradas tras a lo menos cinco años de estudio, más otros tantos de perfeccionamiento y ejercicio profesional.

Luego, nuestra premisa es la vocación. Serán vanos los esfuerzos por enfrentar el siglo XXI si no poseemos una clara, certera y consciente vocación docente. Ninguna competencia (aptitud, idoneidad, conocimiento, actitud, destrezas para educar) será suficiente si no nos “sentimos llamados a…”, por esta razón la realidad educativa exige que los profesores asuman una actitud en cuanto a sus competencias personales y profesionales. Ambos niveles de desarrollo profesional lo entendemos de la siguiente manera:

1. COMPETENCIAS PERSONALES.

El mundo post moderno ha dejado atrás las luchas ideológicas, con la caída del Muro de Berlín, la unificación de Alemania y el desmantelamiento de las fuerzas nucleares como armas de “disuasión” orientan las preocupaciones a la paz social, la consolidación de los derechos humanos, la protección del recurso natural en el planeta, y el perfeccionamiento del sistema democrático.

Los graves problemas se revelan con violencia, sin esperar – en ocasiones – una etapa evolutiva como la historia os había enseñado; los nacionalismos, la ineficiencia de los organismos internacionales en la consolidación de la paz son algunas de las circunstancias. Nuestro país no está ajeno a todo ello. Los alumnos preguntan puesto que manejan información clara, científica, fidedigna (Internet, TV cable, revistas, diarios, videos, teléfonos, fax). Nuestro alumno es “parabólico” e el sentido de captar las señales del exterior, sin límites de idiomas, fronteras, espacio y tiempo. Aquí el problema es: ¿qué responden los profesores?

“Nadie enseña lo que sabe”, solía decir un muy querido y antiguo maestro. Así el educador del siglo XXI debe tener un grado suficiente de seguridad en sí mismo de resolver el deterioro de su capacidad intelectual en atención a la vigencia cada vez más breve de los conocimientos que adquiere. Luego, saber comunicar sus ideas a fin de generar el aprendizaje en sus alumnos. Estos sencillos requerimientos personales han de orientarse con una solidez moral y profundos principios, éticos, basados en una amplia cultura a fin de comprender su tiempo; el pasado, presente y futuro.

El siglo XXI, necesita de líderes intelectuales – hoy ausente- que estimulen y actúen como mediadores de antiguas generaciones – aún dolidas por las circunstancias que les tocó vivir – y las nuevas.

Pareciera ser que todas las bondades de los hombres son suficientes para diseñar el perfil del profesor. No es la idea. La lista sería interminable e inoficiosa.

Según el currículum escolar necesario para el siglo XXI lo cotidiano y lo universal estarán presentes en la formación del joven. Lo primero para valorar la familia como célula fundamental de la sociedad, lo universal como un simple instrumento que le permita involucrarse sin perder la identidad. El educador en el umbral del siglo XXI en torno a su propia labor de enseñar.

Si la educación es un proceso constante que abarca el transcurso de la vida del individuo, entonces ser educador supone una autonomía intelectual y moral que lo obligue a no caer en la masificación. Solo así se logra un enfoque humano, en su doble dimensión individual y social. Esta autonomía permite el juicio sereno, reflexivo, ajeno a las doctrinas y compromisos subalternos.

2. COMPETENCIAS PROFESIONALES.

Las ciencias de la educación, en su amplio y enriquecedor dominio deben estar presentes en la formación y ejercicio profesional del educador del siglo XXI.

El profesor es dueño de competencias profesionales que deben ser – si no renovadas – implementadas a fin de que pueda asumir con eficiencia y eficacia los desafíos que mencionamos para el siglo nuevo.

Tomando como punto de partida una concepción moderna de educación, esto es; humanista, permanente, integral, pertinente, participativa, interdisciplinaria, integrada y democrática, el profesor podrá desarrollar su labor en respuesta a las funciones que ella le exige.

Son muchos los profesores que se especializan en sus áreas, puesto que descubren que sus conocimientos ya no poseen la versatilidad ni la claridad de un principio. Ahora el docente puede ser – con bastante buen éxito por cierto – administrador, investigador, orientador, evaluador y creador. Lo que suma a su tradicional rol de planificador y ejecutor.

El educador tiene que integrar – siglo XXI – equipos multidisciplinarios, multisectoriales y comunitarios, cada vez con mayor frecuencia. Su acción será efectiva, a través de diseños educacionales, programas de enseñanza con objetivos claros e inteligentes.

La exigente comunidad educativa pedirá manejar metodologías que faciliten el aprendizaje de estructuras globales de distintas áreas del saber, dejando de lado la dañina separación del conocimiento. Estas metodologías permitirán mejorar las relaciones con su entorno grafico y social. El siglo nuevo es de un abierto espacio formador, revisor de conductas, valores, ideas, objetivos de los profesores y por lo tanto, de los alumnos.

Llegamos, así, a lo ineludible: las instituciones formadoras de docentes en sus diversos cursos de pre y postgrado. Un currículo por integrado que se encuentre en la malla de asignaturas basado en las competencias profesionales, no es posible sin un estudio científico sobre los nuevos requerimientos del sistema educativo que se incorpora a la comunidad económica europea.

Una vez definido el asunto, se requiere un consenso de las unidades educativas a fin de facilitar la integración a través, por ejemplo, del proyecto educativo institucional, proyectos de aula, o P.M.E.

CONCLUSIÓN.

La unión del saber ser, vale decir, lo concerniente al desarrollo como persona en plenitud, animado por una vocación de ser mas persona a través del trabajo y el saber hacer lo que implica un manejo eficiente, eficaz y coordinado de los recursos humanos y materiales del quehacer pedagógico, son al menos, las líneas de reflexión, análisis y trabajo efectivo que promueven la definición del educador en el umbral del siglo XXI.



ANÁLISIS:

El autor plantea muy bien en su texto dos puntos esenciales del área educacional, uno de estos es el saber ser, que significa una búsqueda de la realización personal que nos convoca a crear un proyecto de vida, y que permitirá a su vez, un mejor desarrollo intelectual y también a ser mejor persona. El otro punto importante a señalar en sus argumentos es el saber hacer, que implica llevar el conocimiento a práctica, para poder resolver algo concreto, teniendo así la intención de llamarnos a que nos hagamos expertos en enseñanza.

Para estos logros u objetivos ciertamente hay que saber detectar cuales son los desafíos que se presentan en este siglo XXI, para nosotros los educadores.

Pero creo, para poder entender claramente porque es que buscamos desesperadamente cambios en la educación es importante apreciar la labor del docente, que sin duda es educador, orientador, evaluador, promotor de objetivos, ideas y planes de aprendizaje, y que me atrevería a decir que sin todo lo que él nos aporta no podríamos concebir lograr un mundo mejor.

Ya señalado aquello es pertinente acentuar que actualmente nos encontramos con un problema social que se refiere al peyorativo nivel tanto en la educación básica como en la educación media y esto se refleja notablemente en los resultados que nos brindan los sistemas nacionales de evaluación, que tiene como propósito mejorar la calidad y equidad de la educación, así por ejemplo el SIMCE y PSU.

Los alumnos frente a estos test no presentan ninguna seriedad, ya que para ellos no tiene ninguna mala consecuencia en caso de que sus resultados sean incorrectos o simplemente no sean respondidos.

Refiriéndose a esta problemática el autor interpreta dos tareas establecidas en la acción macro – educativa.

“La primera tarea esta centrada en mejorar la educación produciendo una motivación en la unidad educativa por superar las deficiencias en rendimientos de las asignaturas, enriquecer el desarrollo sensorial de los alumnos, mejorar el clima organizacional de la escuela, acrecentar las relaciones de padres y apoderados con el establecimiento, entre otras prioridades que cada colegio debe dimensionar según sus propias realidades. Ello depende de sus proyectos educativos educacional”.

La segunda tarea es de opción docente, ya que de este modo se puede instaurar el modo como enseñar a los alumnos y como ellos han sido formados. Para fundamentar aquello me valgo de las reglas generales punteadas por el señor Suazo:

1. Aprendizaje mecánico y poco reflexivo.

2. Objetivos generales, específicos y de tránsito ajenos a los intereses de los alumnos.

3. Apego a la dimensión cognitiva, dejando de lado, generalmente, la crítica y el análisis.

4. dimensión unilateral de conocimientos: no se observa un enfoque holístico.

5. Contenidos alejados a la realidad del alumno; ambiente social, geográfico y cultural no siempre son tomados en cuenta para la realización de clases y el diseño de los programas.

6. métodos didácticos centrados en el profesor: exposición oral, dictado, completación de oraciones. El “diálogo” profesor – alumno procede como un juego de adivinanzas, orientadas a reforzar la capacidad de retención más que de reflexión.

7. Relación vertical profesor – alumnos. No se favorece la reflexión, la crítica de temas propios del interés del alumno. El profesor decide, pregunta, corrige, evalúa, el alumno acata, responde, es corregido, pero no queda claro su aporte, su idea o percepción de la realidad.

Problemas diversos hemos tratado en clases, se hablado de la importancia en implementar información a los alumnos en cuanto a temas cotidianos que pocas veces son conversados, o simplemente omitidos, y es importante porque debemos formar personas cultas de la realidad que viven, informadas de lo que no saben, brindandoles de este modo aparte de una enseñanza, en nuestro caso del Inglés, valores.

Según mi experiencia en un colegio cristiano, su entrega de valor la siento hoy en día una de las mejores herramientas con las que hoy cuento, junto a otras como la dedicación de sus educadores en proporcionarnos enseñanza con insentivos, siendo un ejemplo de esto, de acuerdo al tema de los test que evaluan la calidad de educacion, por saber ellos que para nosotros era agradable y muy bienvenido el hecho de ir al colegio vestidos con ropa de calle, nos estaba permitido hacerlo los días de ensayo de PSU, asi como también los fines de cada mes. O cuando el curso completo cumplia los records esperados, nos pagaban un desayuno tomado de la mano de lo que tanto nos fascinaba, vestir ropa de calle.

Concluyendo con mi visión, convengamos entonces que el proveedor de los cambio necesarios para la educación es el profesor y es a él a quien le corresponde, como educador del siglo XXI adoptar competencias personales y competencias profesionales, ya que “Ninguna competencia (aptitud, idoneidad, conocimiento, actitud, destrezas para educar) será suficiente si no nos sentimos llamados a…”

Y sin duda debieremos tomar toda nuestra experiencia escolar y hacer contraste con lo que creemos fue equivocado y esforzarnos por tratar buenas competencias, que nos otorguen el propósito de entregar un aprendizaje con autonomía intelectual y moral, todo con miras a perfeccionarse,y claremente para ello sintamonos capaces de usar recursos didáctios que innoven y contribuyan a la calridad de lo enseñado, del modo como nos enseña el profesor.


AUTOEVALUACIÓN:

a) Presento un texto que trata los temas desde una perspectiva educativa y es de mucho interés. (esto por que todos mis compañeros y compañeras están invitados a leer mis textos y comentarios)

5

b) Presento un texto que tiene una extensión mínima de al menos el equivalente en Word a 3 hojas de oficio. (el máximo no está regulado)

5

c) La presentación la he realizado de tal manera que sea de fácil lectura (respecto al color, tamaño y diseño de la letra) y se puede distinguir con claridad, en la presentación, el texto de mi análisis.

5

d) Le he incorporado al texto algunos gráficos o dibujos o fotografías alusivas al tema tratado, pues considero que esto invita a una lectura más amena y denota más interés por parte del o la autora del blog (y he incorporado mi propia fotografía)

5

e) Inicio mi análisis planteando como yo entiendo lo desarrollado por el autor (parafraseo)

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f) Durante el análisis planteo con claridad mis planteamientos, críticas, puntos concordantes o discordantes con el autor/a.

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g) Durante el análisis utilizo frecuentemente el recurso “citas de otros autores” para reforzar lo que he planteado yo, o algún punto que considero importante tratado por el autor del texto.

5

h) Las citas que utilizo son de diversas fuentes, tales como, otros autores buscados por mi, autores o ideas tratadas en clases, citas de presentaciones o disertaciones de mis compañeros, citas de artículos anteriores, etc.

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i) Realizo en mi análisis aplicaciones o referencias a nuestra realidad educativa si es un texto extranjero, o a realidades educativas que yo he vivenciado para explicar con un sentido contextual el texto presentado.

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j) En el último punto del análisis presento una síntesis de lo que he querido expresar, a modo de conclusión.

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Mi suma total de puntos, según la suma parcial anterior, es de 44 puntos.

La nota de mi autoevaluación es: 6.16